Erika Romero ha impulsado una nueva, pero muy peligrosa, moda en las playas de Brasil. Cada día, Erika recibe a decenas de mujeres en su terraza

Erika Romero ha impulsado una nueva, pero muy peligrosa, moda en las playas de Brasil. Cada día, Erika recibe a decenas de mujeres en su terraza, donde toman el sol durante horas, sin ninguna protección más que trozos de cinta adhesiva sobre sus partes íntimas. El objetivo es lograr la “marquinha” de bikini lo más pequeña posible.

Esta nueva tendencia se ha propagado por todas las playas y piscinas de Brasil y de a poco ha entrado también en otros países de América LatinaRomero declara que que el objetivo de esta diminuta marca de bronceado es simplemente simular un micro bikini, lo cual les encanta a los hombres cariocas.

A pesar de las múltiples advertencias de los expertos sobre la excesiva exposición al sol,Romero asegura que sus clientas no corren peligro con este nuevo estilo de bañador, ya que se aplican bloqueador una vez al día, en el horario en el que el sol está más fuerte sobre la ciudad.

Erika cobra 20 dólares por cada una de estas sesiones de baño de sol con cinta adhesiva, las cuales le sumaron la no menor suma de 24.000 dólares el verano pasado y que espera aumente a 30.000 esta temporada estival.

Lamentablemente, el cáncer a la piel es una de las enfermedades más comunes en Brasil, sumando a más de 98.000 mujeres afectadas durante el año 2016, de las cuales 3.000 sufrirán de melanoma maligno, el tipo de cáncer a la piel más mortal que existe pero a las mujeres no les importa con tal de sentirse admirada por los hombres. 

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